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Gambas al Ajillo

23/09/2011 2 Comentarios

 
Las gambas al ajillo eran un plato que solo comía en bares, y a lo mejor en casa alguna vez cuando a mi madre le daba la inspiración, pero cuando hace tiempo que no las comes hay veces que se te apetecen, así que pregunté la receta a mi madre y aquí la tenemos.

Pensaba que iba a ser más complicada, pero no tiene ningún misterio, solo tienes que pelar unos ajos y sofreirlos con las gambas. Viendo lo fácil que es podrás hacerlas en cualquier momento y salir del antojo.
 

Gambas al Ajillo
 
 
 

PASO 1: Refreir los ajos

1.- Echaremos abundante aceite de oliva en una sartén y lo calentaremos a fuego medio. La cantidad de aceite la decides tú, en función de la salsita que quieras obtener.

2.- Cortaremos todos los ajos en láminas, los echaremos en el aceite caliente junto con la guindilla (cayena) y haremos el refrito a fuego medio-bajo.

CONSEJO: Si te gusta que queden picantitas corta la guindilla (cayena) en dos y aplástalas contra la sartén.
Si por el contrario no te gusta que piquen mucho tienes dos opciones: echar la guindilla (cayena) entera, o echar solo la puntita cortándola con unas tijeras.
 

PASO 2: Rehogar los Ajos y añadir la Harina y el Vino Blanco

Dejaremos que los ajos se hagan sin que lleguen a dorarse (han de quedar tiernos). Un poco antes de que los ajos estén hechos añadiremos un poco de harina y removeremos durante un par de minutos para que quede bien incorporada al aceite. La cantidad que añadiremos dependerá de la cantidad de aceite que hayamos echado, lo normal es de una puntita a media cucharilla pequeña.

NOTA: El objetivo de la harina es espesar la salsa, para que no quede muy aceitosa. Se ha de echar con el aceite caliente para que se haga un poco y no quede cruda.

CONSEJO: Pon especial atención a los ajos cuando los hagas para que no se te doren y no dejes que la salsa se consuma demasiado. Si ves que va a tener poca salsa, echa más aceite al principio mientras sofríes los ajos, nunca después, si no sabrá demasiado a aceite crudo.

Por último añadiremos el medio vaso de vino blanco.
 

PASO 3: Hacer las gambas

Cuando los ajos estén listos y el vino haya reducido un poco añadiremos las gambas y echaremos sal al gusto.

  • Si usas gambas frescas: Añade un poco de agua y dejalas hasta que el agua se consuma y las gambas se hagan.
  • Si usas gambas congeladas: No las descongeles previamente. Échalas directamente y deja que el agua que sueltan se evapore un poco hasta que la salsa tome una textura más densa y menos líquida.

Mi recomendación es usar gambas frescas, están mucho más buenas, y no se consumen tanto como las congeladas. A parte los jugos de las gambas frescas hacen que la salsa esté más buena, cosa indispensable para poder mojar pan.

A TENER EN CUENTA: Aparta las gambas en cuanto adquieran el color blanquecino característico, fíjate que no quede ninguna sin hacer. Si las dejas mucho tiempo la salsa se consumirá demasiado y las gambas no quedarán jugosas, se quedarán secas.
 

La receta en sí es muy fácil, puede que requiera un poquitín de práctica para dar con el punto del picante, pero no tiene ninguna otra complicación.
 

Espero que os gusten, y que os salgan bien.

 
 

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2 Comentarios »

  • Carlos Solis dijo:

    Me encantan las gambas, sobre todo las enfundadas o al ajillos, son des mis platos preferidos, pero claro, haber quien las paga….

  • Yiondala dijo:

    Con la cosa de la crisis se hace dificil, es verdad, pero bueno, para un día especial … Se puede hacer un esfuerzo, con lo ricas que están merece la pena 😉

    Saludoss!

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